Primero la dieta y después la medicación


Para bajar los niveles de colesterol en sangre, primero la dieta y después la medicación. En un estudio publicado en el Journal of American Medical Association (JAMA) del 23/30 de julio de 2003, miembros del St Michael´s Hospital de Toronto, Canadá, llegan a la conclusión de que una dieta vegetariana intensiva puede ser tan efectiva en reducir los niveles de la lipoproteína colesterol de baja densidad (LDL-C) como la dosis inicial de una medicación como las estatinas.

Los autores asignaron a 55 individuos sanos (hombres y mujeres) con hiperlipidemia a recibir 1 de 3 tratamientos para reducir sus niveles elevados de colesterol total y de colesterol de baja densidad (LDL-C):


  1. Una dieta pobre en grasas saturadas, basada en abundancia de cereales no refinados y de productos lácteos desnatados (grupo control).
  2. La misma dieta más Lovastatin, 20 mg/día (grupo estatina).
  3. Una dieta rica en esteroles vegetales, proteína de soja, fibras viscosas y almendras (grupo de la denominada dieta portafolio).


Basados en los datos procedentes de los 46 participantes que completaron un estudio de 4 semanas (25 hombres y 21 mujeres menopáusicas), los autores demostraron que tanto en el grupo estatina como en el grupo de la dieta portafolio se produjo una reducción del 30% en los niveles del colesterol LDL, comparado con una reducción de tan sólo el 8% en el grupo control.

Estos resultados (comenta un editorial sobre este artículo publicado en el mismo número del JAMA) son potencialmente importantes teniendo en cuenta el coste económico y los problemas de seguridad y de tolerancia relacionados con las estatinas.

No obstante, los autores recuerdan que el tratamiento dietético intensivo cumplido por los participantes en el ensayo clínico requiere la adición de proteína de soja, fibras solubles (de las que son especialmente ricas las berenjenas) y esteroles vegetales a una dieta baja en grasa saturada, baja en ácidos grasos trans y baja en colesterol, siguiendo las directrices de la American Heart Association.

La conclusión de los autores y del editorial es que para la mayoría de los pacientes una intervención dietética intensiva debe ser la primera línea terapéutica (quizá durante 6 a 12 semanas) antes de introducir el tratamiento farmacológico para la hiperlipidemia.