La actividad física programada a partir de los 80 años previene las caídas



Un programa de ejercicios físicos en ancianos con 80 o más años, realizados en casa, dirigidos por una enfermera de distrito dedicada a la asistencia domiciliaria y, entrenada por un/una fisioterapeuta, resulta no sólo efectivo sino eficiente (relación coste/beneficio) en la prevención de caídas, según dos estudios publicados en el British Medical Journal del 24 de marzo de 2001.
En el primer estudio (un ensayo realizado con un grupo de control en el que no se realizaron los ejercicios programados) una enfermera del servicio de salud dedicada a la asistencia a domicilio, entrenada para este estudio por un/a fisioterapeuta, realizó cuatro visitas a los ancianos en las semanas 1, 4, 6 y 8, con otra visita de estímulo a los 6 meses.

Los ejercicios consistían en la potenciación de la musculatura de las extremidades inferiores colocando pesos progresivamente elevados en los tobillos (1,2, 3 y 4 kg). Los participantes debían hacer los ejercicios al menos tres veces por semana -30 minutos cada sesión- y pasear al menos dos veces a la semana, durante un año.

En los meses en los que no estaba prevista visita a domicilio, se telefoneaba al participante para mantener la motivación. El programa fue efectivo en los individuos con 80 años o más, pero no en los que tenían 75 a 79 años.

Este programa parece ser más efectivo en los individuos con musculatura más débil, ya que los ejercicios incrementan la fuerza muscular lo suficiente para alcanzar el umbral crítico que es necesario para mantener la estabilidad y disminuir significativamente el número de caídas.

En el segundo estudio, la diferencia estriba en que la enfermera que interviene pertenecía a las unidades de medicina general y los resultados fueron similares en cuanto a la reducción del número de caídas en los ancianos con 80 o más años.

Los efectos positivos del programa de ejercicios pueden ser potenciados si tanto el anciano como los familiares toman conciencia del riesgo de caídas y de las graves consecuencias de éstas, de la necesidad de revisar las medidas de seguridad en la casa y de la consultar a su médico de cabecera sobre la dosis más adecuada de los fármacos psicotrópicos, si se le administra este tipo de medicación.